Recién leía un artículo sobre la ‘desgracia’ del desempleo y la romantización que se hace sobre la oportunidad de cambio, de rediseño, de reinventarse que eso puede significar, aludiendo a respuestas automáticas de sobrevivencia que el cerebro genera al desconectar temporalmente ciertas facultades de la corteza prefrontal, que nos permite pensamiento racional, lógica con interpretación mesurada de la situación y la consecuente planificación. Nos permite que no panda el cúnico (que no cunda el pánico).
A esa respuesta del comando central le llaman secuestro amigdalar, ya que la estrategia sucede en la amígdala, el centro de las emociones.
Una vez
secuestrada la energía ‘cool’ de la corteza prefrontal, entramos en modo
abrumamiento/agobio y nuestros recursos proactivos y de confianza interior se
van temporalmente por el WC.
Y así,
calificar a alguien en ese periodo es calificar la estrategia, no la persona o
su desempeño, eh?
El concepto romantización me queda dando vueltas. “Es una forma de suavizar una realidad que resulta monótona, dolorosa, abrumadora o difícil de aceptar.”
Y me
pregunto ¿cuál es la diferencia entre romantizar y asignarle un propósito a la
situación, desde alguna parte del sistema de creencias? En forma, parece una estrategia similar, en
ambo casos la ‘realidad’ se hace más llevadera.
Romantizar
me suena a anestesiar o a evadir, mientras que asignar propósito me suena a la clásica
e incansable búsqueda de sentido de la especie humana de tercera dimensión.
En este plano de ‘existencia concreta’
limitado a 3 vectores (alto, ancho, profundo), que se organizan en
características, componentes y funciones, es tentadora la idea de que sólo
exista lo que se ve y se toca.
De hecho, una parte de nuestro aparato
de interpretación (hemisferio izquierdo del cerebro), está codificado para ese
tipo de registro y conclusión. Si no
cruzamos la información 3 vectores con la multivectorial que registran el
hemisferio derecho y la red nerviosa del corazón (van mucho más allá de lo
obvio), nuestra idea de realidad se limita demasiado.
El hemisferio izquierdo dirá que la
búsqueda de sentido es una romantización distractora de lo que verdaderamente
importa: generar resultados materiales
concretos, fundamentarlos y demostrarlos…, e imagino que desde ahí nació
el materialismo.
Y el hemisferio derecho dirá que sin
esa asignación de sentido y propósito, el tránsito puede ser innecesariamente
más áspero, doloroso y perturbador…, e imagino que desde ahí nacieron los
caminos espirituales, las religiones, cosmovisiones y etc.
La vivencia de cualquier tipo es subjetiva, y si bien hay denominadores comunes, no sirve verla con uniforme.

El sacudón de piso, la crisis, en
chino se intepreta como oportunidad.
La palabra china para
crisis es 危机 (wēijī) y está compuesta por dos
caracteres:
· 危 (wēi): Significa peligro, riesgo
o amenaza. Este carácter sí se traduce directamente así y aparece en palabras
compuestas como wéixiǎn (peligroso).
· 机 (jī): No significa
"oportunidad" por sí solo. Este carácter es complejo y
polifacético; aislado se refiere a un "punto crucial",
"momento de cambio" o "punto de inflexión" (en otros
contextos también puede significar "máquina").
La palabra weiji describe un momento
crítico o peligroso donde las cosas están a punto de cambiar, lo cual
filosóficamente puede implicar la posibilidad de un cambio favorable,
pero lingüísticamente no se traduce como "oportunidad".
· La
palabra para "oportunidad" es 机会 (jīhuì), la cual
sí incluye el carácter jī, pero acompañado de otro que significa
"ocasión" o "momento".
Y si, la
tercera dimensión seguirá demandando resultados concretos materiales, como
generar dinero para pagar las cuentas…, más ese es sólo el aspecto material de
la encarnación humana, no es la totalidad.
Los otros
aspectos son bastante más amplios que la sobrevivencia física…, entran en el
territorio de la SUPERvivencia con recursos que nos permiten navegar este
tránsito de la manera más SUPER posible, tejiendo con-ciencia la relación con
el universo material, el universo emocional, el mental, el espiritual y tanto
más multiverctorial de lo que probablemente no tenemos registro…, aún.
En mi mirada, sentir y experiencia, la vivencia SUPER se logra con la asignación de sentido y propósito, especialmentecorazón de las curvas del camino donde nos sacamos la cresta.
El concepto romantización me parece que funciona bien para el hemisferio izquierdo del cerebro…, el concepto sentido/propósito para el hemisferio derecho y la red corazón. Y no hay ningún mandato que diga que debemos usar un potencial nada más, o por último alternarlos…, un rato hemisferio izquierdo, otro rato derecho y así.
En mi
convicción actual, estar VIVXS, VITALES, VIBRANTES tiene que ver con humanizarnos
en el sentido de honrar y usar TODO nuestro potencial, sin necesidad de
alternancia o exclusión de ninguna de nuestras partes. Entonces nos sirve poner atención a… ¿estoy
romantizando (eludiendo, evadiendo) o estoy eligiendo ver el para qué?
¿Es sólo
un accidente mecánico en el camino, una injusticia, una patada que me da la
vida… o es una señal de algo, una
invitación a actualizar mi sagrada presencia en la Tierrita bendita?
Asignar sentido y propósito no es un bypass espiritual ni un mecanismo de evasión o escapismo. Es una potente expresión de CONFIANZA en la sabiduría de la Vida (Dios, Divinidad, Gran Espíritu, Universo, etc.), una expresión de la sabiduría del alma que busca que nuestra encarnación no sea sólo un juego, una distracción, sino una profunda experiencia de humanización.
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